Sociable

domingo, 14 de noviembre de 2010

VAIVENES EN EL "AMOR"

Últimamente ando bastante tranquilo y estable emocionalmente, pero a mi alrededor hay personas que eso de “llorar por amor” es lo que les ha regalado este frío otoño…

Desde ya me disculpo por volver a escribir de (des)amor pero es algo tan recurrente que no importa a dónde mire, siempre está ahí…

Volviendo al tema que hoy me interesa, me puse a pensar en qué tan útil, bueno, sincero y provechoso es eso de llorar por otra persona a la que supuestamente quieres demasiado (para no decir “amas”).

Bueno, para empezar a analizar este tipo de cuestiones creo que es preciso que de nuestro campo experimental saquemos a aquellos sujetos “llorones”, sí, sí, me refiero a las chicas que lloran porque hablaste con otra, o a los patas que se resienten porque su enamorada no lo llamó en dos días, esos casos patológicos dejémoslos de lado… tratemos de quedarnos con personas técnicamente “normales” o por lo menos racionales.

Ahora nos ocupa saber qué hay que hacer para que una persona racional (pero enamorada) llore por su amad@. Partiendo de que el enamorado piensa que su enamorada lo quiere tanto (o más) como él a ella (o al revés), creo que es perfectamente razonable que el romperle esa ilusión lo destroce por dentro y haga ver en sus ojos lágrimas. En palabras más simples todo se resume en hacer que una persona que te quiere y piensa que lo quieres se dé cuenta de que no es así, no importa si hay dolo o imprudencia, las consecuencias son las mismas…

Con lo anterior se entiende que para que una persona “llore por amor” se necesitan tres cosas:

1.- Un agente capaz (sujeto pasivo de la acción).- Un tipo completamente enamorado. Esto implica que él crea fehacientemente que la otra persona siente lo mismo y que le corresponde.

2.- Sujeto activo de la acción.- Alguien que (sin querer) queriendo, aseste el golpe fatal contra el primer sujeto. La mayoría de veces este papel lo ocupa la otra persona de la relación y otras simplemente algún buena amiga (chismosa).

3.- Suceso desencadenante.- Es aquel hecho causado por el sujeto activo, que hace que el sujeto pasivo sienta romperse su frágil corazón y llore sintiendo que el mundo se acaba y que no vale la pena vivir.

Creo que el tercer elemento es el más interesante y a la vez el más complicado por la variedad de situaciones en las que se puede presentar. Evidentemente no puedo hacer un catálogo de todos los hechos que pueden hacer llorar a una persona pero sí describiré algunos que me parecen buenos para lo antedicho.

1.- Sacada de vuelta.- Es una de las clásicas. Se dice que es uno de los peores hechos que le pueden suceder a alguien. A mí personalmente alguna señorita me traicionó de ese modo cuando supuestamente nos estábamos dando un tiempo (a su pedido). Claro que luego me pidió disculpas, me dijo que me amaba (hizo un mal uso de esa palabra) y quiso que yo vuelva con ella: ¡NI CAGANDO! De hecho que me sentí pésimo, más que por el hecho en sí, por haber sido tan tarado de haber invertido tiempo, cariño y pensamientos en una persona que sinceramente no lo merecía… No lloré pero lo mal que me sentí creo que era suficiente, aunque de eso ya mucho tiempo ha pasado…

2.- ¡Se terminó!.- Decía Calamaro que todo lo que termina, termina mal, definitivamente tenía razón. Nunca he oído de nadie que haya terminado con una conversación más o menos así:

A: Pucha, ¿te has dado cuenta que no funciona?

B: Sí, creo que mejor lo dejamos ahí y todo bien ¿no?

A: Sí, yo creo que así es mejor…

B: Ya pues, que chévere, estamos hablando…

No, nunca he oído eso y creo que es porque cuando una relación se va destruyendo (por cualquier motivo) siempre hay una de las dos personas que quiere seguir a flote mientras el otro (tal vez más inteligente o más frío) decide que no vale la pena, entonces termina y el primero sufre mucho.

3.- “No quiero hacerte sufrir”.- Muchas veces esta frase es usada con diplomacia y hasta hipocresía, pero las veces que se usa con responsabilidad y de verdad, creo que obtiene un carácter sumamente razonable… Supuestamente estás con una persona porque ambos se sienten bien estando juntos. Ahora, si no se sienten bien juntos, ¿por qué carajos seguir hiriéndose? Si a buena hora uno de los dos se dio cuenta de que hería mucho al otro y por ese motivo decide apartarse ¿por qué no dejarlo? A veces somos tan obstinados de que no nos damos cuenta, la otra persona no quiere aceptar la realidad y tal vez ambos no quieren hacerlo, lloran, se sienten mal y “vuelven a intentarlo” por 124ava vez. De eso nada más resulta más daño para ambos y seguir volviéndose dependiente el uno del otro…

4.- Espérame.- ¿Cuál es el problema que tiene la gente con respecto a pensar rápido? Conozco un montón de gente que ha tenido que pasar “las de Caín” porque al tarado (o tarada) de su pareja se le cruzaron los cables y simplemente anda confundid@, entonces pide un dichoso tiempo para pensar… ¿tiene dos neuronas que tiene que pensar días de días? Esa espera hace sentir malísimo, andar a la expectativa de qué podrá pasar es una de las peores cosas…

Pues hay remedios muy obvios para no llorar por estas situaciones, remedios que tenemos a la vista pero que casi nunca queremos tomar….

1.- ¿Te sacó la vuelta? Sé feliz, total, ¿para qué estar con un alguien que no sabe cuánto vales?

2.- ¿Te cortaron? No hagas más largo lo inevitable, una relación es de dos personas, si una no quiere nada más, TODO se pudrió, así que mejor así.

3.- Si no quieren hacerte sufrir, tienes suerte de que se haya dado cuenta antes de seguir haciéndolo así que aprovecha la oferta.

4.- No esperes, vive tu vida, no pierdas un segundo.

Son consejos que te los da todo el mundo, se los das tú mismo a tus amigos, pero nunca, NUNCA te los dices tú mismo, y peor aún, ni aun escuchándolos les haces caso…

Por otro lado, al estar con alguien se corren riesgos y como el gran Silvio dice “la cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes, los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan ahí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar”.

Sean felices…

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada